El director de Ori destroza la estrategia de Xbox: «Game Pass habría funcionado si no escupieran contenido mediocre como una fábrica»
El modelo de negocio de Xbox Game Pass vuelve a estar en el ojo del huracán, y esta vez la crítica llega desde dentro de su propio histórico de colaboraciones. Thomas Mahler, director de los aclamados Ori and the Blind Forest y Ori and the Will of the Wisps, ha cargado con una dureza inusitada contra la estrategia de Microsoft, asegurando que el servicio de suscripción ha fracasado en mantener su crecimiento porque la compañía incentiva a los estudios a «escupir contenido mediocre como si fueran una fábrica».
Estas declaraciones coinciden con una semana negra para la marca, en la que se rumorean recortes masivos en la división de juego de Microsoft y el potencial cierre de estudios tan emblemáticos como Ninja Theory, Double Fine o Compulsion Games.
Sin grandes «hits» no hay suscripción mensual
Respondiendo a un debate iniciado por George Broussard (fundador de 3D Realms) sobre si Xbox compró demasiados estudios para alimentar al «monstruo» de la suscripción, el CEO de Moon Studios fue tajante: la culpa no es del modelo, sino de la calidad de los juegos publicados.

«La estrategia de Game Pass podría haber funcionado si la gente hubiera respondido», afirmó Mahler en su cuenta de X. «El problema es que no lo hicieron, y el catálogo de software simplemente no estuvo ni cerca de ser lo suficientemente bueno como para que la gente pagara felizmente la suscripción todos los meses».
Mahler comparó la situación con las plataformas de cine y televisión en streaming, argumentando que los usuarios mantienen servicios como HBO encantados porque ofrecen producciones atemporales de altísimo nivel como Los Soprano, The Wire o Juego de Tronos. Sin embargo, en la industria del videojuego la novedad es un factor crucial para el público. «Y si tu nuevo contenido no iguala ni de lejos la calidad de lo antiguo, tienes un problema», sentenció.
El dardo a Starfield y el «comunismo» del desarrollo
Para el creativo, la falta de un gran bombazo que defina a la consola en los últimos años ha terminado por lastrar el ecosistema. Mahler no dudó en señalar directamente uno de los lanzamientos más importantes de los de Redmond:
«Casi todos los estudios first-party han estado dando tumbos en los últimos años. Esperabas que Bethesda crease un ‘Skyrim en el espacio’ que fuera mejor que Skyrim porque aquel ya es un juego viejo: pero en su lugar recibimos Starfield«.
El director argumenta que los ejecutivos de Xbox necesitan comprender a fondo qué diferencia a un juego excelente de uno simplemente mediocre, y diseñar contratos que recompensen la búsqueda del éxito masivo. En su lugar, Mahler llegó a comparar el funcionamiento interno actual de Game Pass con el comunismo, explicando que el sistema actual no ofrece «un incentivo fuerte para que los desarrolladores se arremanguen y den esa milla extra».
Al final del día, concluye el creativo, si no ofreces una calidad indiscutible que genere miedo a perderse algo (FOMO), todo el sistema se viene abajo porque los jugadores se niegan a pagar.

